La cita

by Habeja · 28 octubre, 2026

Como ya les conté, pagué un adicional en Spotify para escuchar audiolibros mientras camino o voy en auto. Estos días estoy con El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Fue un neurólogo y psiquiatra austríaco que sobrevivió a los campos de concentración nazis. En su libro cuenta lo que vivió allí y reflexiona sobre el sufrimiento, la libertad y esa necesidad de encontrar alguna razón para seguir adelante, incluso cuando parece que ya no queda ninguna.

Entre tantas cosas que cuenta, hubo una historia que me quedó dando vueltas. Se llama Muerte en Teherán. Dice más o menos así:

Un criado se encuentra con la Muerte. Cree que lo ha amenazado y le pide a su amo el caballo más veloz para huir a Teherán. El hombre acepta y el criado se marcha. Más tarde, el amo se cruza con la Muerte y le pregunta por qué había asustado a su sirviente. La Muerte le responde que no lo había amenazado. Simplemente se había sorprendido de encontrarlo allí, porque esa misma noche tenía una cita con él en Teherán.

Después me puse a buscar la historia en internet. Descubrí que es mucho más antigua que el libro de Frankl y que ha pasado por varias manos. Borges y Bioy Casares, por ejemplo, la incluyeron en Cuentos breves y extraordinarios, en 1955. ¡Cómo puede una historia hacer semejante viaje!

Frankl la recupera después de recordar una decisión que tomó mientras estaba prisionero. Había aceptado un traslado que otros temían. Él sobrevivió, mientras que quienes permanecieron en el campo anterior sufrieron condiciones todavía peores. A partir de esa experiencia habla del miedo a decidir. En los campos de concentración había prisioneros que preferían dejar las cosas libradas al destino, como si no tomar una decisión los librara de sus consecuencias. Frankl había aprendido que, aun cuando casi todo nos es impuesto, todavía importa cómo nos paramos frente a lo que nos toca vivir.

El criado también eligió. Tenía miedo y decidió escapar. Hizo lo que creyó necesario para salvarse. Seguí caminando y escuchando. El libro continuó, pero yo me había quedado en aquella escena: un hombre pidiendo el caballo más veloz para huir de la Muerte.

La Muerte lo esperaba en Teherán.

El miedo le había mostrado el camino.

Compartir