Sin saberlo
No me acuerdo de la última película en VHS que alquilé y me quedé pensando en cuántas otras cosas se terminaron así, sin que me diera cuenta.
No me acuerdo de la última película en VHS que alquilé y me quedé pensando en cuántas otras cosas se terminaron así, sin que me diera cuenta.
Más de cuarenta años después, un libro de mi infancia todavía podía hacerme detener al costado de una ruta.
Hoy encontré en una vieja billetera tres pesos cubanos con la cara del Che. Recordé a aquel hombre de La Habana, sus tres pesos y mis tres dólares. Dos maneras de entender el valor.
Treinta chicos, treinta bicicletas, un mismo día. Salvador fue uno de ellos.
Una columna sobre los lugares que creímos definitivos y las veces que pensamos que habíamos llegado.
A veces medimos la vida por los recuerdos. Otras, por quienes gobiernan. En San Luis, esa cuenta tiene apenas tres nombres.