Ayer fue martes 13.
Desde que recuperamos la democracia, el 10 de diciembre de 1983, los argentinos pasamos por 73 martes 13. Los conté.
El primero cayó el 13 de diciembre de aquel año. Raúl Alfonsín llevaba tres días como presidente y firmó los decretos que impulsaron el juzgamiento de las cúpulas guerrilleras y de las juntas militares. No parece haber sido un día de mala suerte.
En San Luis, Adolfo Rodríguez Saá también llevaba tres días como gobernador. Había ganado en octubre y empezaba un mandato de cuatro años. Nadie sabía entonces que iba a gobernar dieciocho.
Después vinieron los otros 72. Cambiaron los presidentes, las monedas, los precios y la manera de comunicarnos. Cayeron gobiernos, cerraron fábricas, se abrieron universidades, se construyeron viviendas. Hubo hiperinflación, desempleo, pobreza y también momentos de esperanza.
San Luis tampoco es la de 1983. Lo que cambió poco fue el escenario político. Dos hermanos gobernaron, entre ambos, unos 34 de estos casi 43 años. Los puntanos votamos y en 2023 elegimos a Claudio Poggi. A él también hay que medirlo con la misma vara.
Me pregunto cuánto de lo que pensamos en política es reflexión y cuánto costumbre. Hay ideas que defendemos hace tanto que ya no recordamos haberlas pensado.
Con las supersticiones pasa parecido. Nos dijeron que el martes 13 trae mala suerte y seguimos repitiéndolo sin saber por qué. Algunos se ríen, otros lo creen y muchos, aunque digan que no, prefieren no tentar al destino.
En política también heredamos creencias: de la familia, de los amigos, del lugar donde crecimos. A veces discutimos más sobre las personas que sobre lo que decidieron.
Pensaba en todo esto ayer. En lo que nos pasó en estos años, en lo que elegimos y también en lo que aceptamos.
No sé si la mala suerte existe. Tampoco sé cuántas desgracias nos habremos ahorrado por no pasar debajo de una escalera. Sí sé que ningún martes 13 eligió a nuestros representantes. Lo hicimos nosotros.
Ayer fue martes 13. Hoy es miércoles 14.
La mala suerte dura un día. Las malas decisiones pueden durar generaciones.

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